martes, 27 de marzo de 2012

EL AÑO DICKENS





Hay quien reniega de las convocatorias de los llamados “días o años de…”. Sin embargo estas efemérides sirven en muchos casos para generar conciencia sobre determinados problemas sociales o para rescatar también del olvido a grandes genios de la pintura, el arte o la literatura. Es por ello que desde el departamento de Castellano del Severo Ochoa, nos sumamos fervorosamente a la conmemoración del “año Dickens” en este 2.012, coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens.

Aunque se trata de un reconocido escritor británico; Carlos Dickens ha significado para muchos españoles el descubrimiento del amor por la lectura. Y es que, aunque nos transporte a los ambientes más oscuros de aquella Inglaterra de la revolución industrial, la esencia de sus historias habla de valores y sentimientos universales que a todos “nos tocan de cerca”, incluso en esta sociedad actual en la que “no sabemos valorar lo que cuesta llevarse un duro mendrugo de pan a la boca”.

En ello encontramos a entrañables personajes como Oliver Twist, David Copperfield, Nicholas Nickleby, la pequeña Dorrit o el entrañable Pip de Grandes esperanzas. Sin embargo, este “año Dickens”, también nos ha permitido descubrir que muchos de estos personajes de ficción tuvieron bastante que ver con las propias vivencias del escritor.

Nuestra primera recomendación pasa por una obra de este año, además escrita por el valenciano Vicente Muñoz Puelles, que cuenta algunos aspectos de la vida de Dickens como los años en que se ganaba el pan trabajando en una fábrica de betún y que sin duda sirvió de modelo para su David Copperfield. De ahí el título de esta novela “La fábrica de Betún. El joven Dickens”, editada por Anaya infantil y juvenil.

Una obra en la que “jóvenes y no tan jóvenes”, podemos adentrarnos en el Londres Victoriano de la época, en el que las duras condiciones de la infancia de Dickens se contrarrestan con el humor y la ternura que ha impreso el autor.

Y es que Charles Dickens, también fue carne de aquella oscura Inglaterra industrial del siglo XIX, según relata en la novela el propio espectro del autor al escritor empeñado en recrear su biografía.

Se trata de un guiño a Canción de Navidad; en la que varios espectros muestran al malvado Señor Scrooge su pasado, presente y futuro. Así el propio espectro de Dickens será el encargado de relatar a su agente literario y amigo, John Forster, los aspectos de su vida que hasta entonces habían permanecido silenciados.

La novela se complementa con ilustraciones de Irene Fra lo que ayuda enormemente a ambientar el relato.

No dejéis de leer a Dickens o esta otra obra como forma de celebrar el doscientos cumpleaños de este literato universal.


“Si soy yo el héroe de mi propia vida o si otro cualquiera me reemplazará, lo dirán estas páginas. Para empezar mi historia desde el principio, diré que nací (según me han dicho y yo lo creo) un viernes a las doce en punto de la noche. Y, cosa curiosa, el reloj empezó a sonar y yo a gritar simultáneamente.

Teniendo en cuenta el día y la hora de nacimiento, la enfermera y algunas comadronas del barrio (que tenían puesto un interés vital en mí bastantes meses antes de que pudiéramos conocernos personalmente) declararon: primero, que estaba predestinado a ser desgraciado en esta vida, y segundo, que gozaría del privilegio de ver fantasmas y espíritus.
Según ellas, estos dones eran inevitablemente otorgados a todo niño (de un sexo o de otro) que tuviera la desgracia de nacer en viernes y a medianoche
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